Han sido muchas las ayudas al alquiler para reducir los precios de compra, así como la adopción de ciertas medidas para el abaratamiento de las hipotecas pero al aparecer estas medidas han de ser más enérgicas para reactivar un mercado muy estancado.
La situación en algunas ciudades apunta a una cierta mejoría, como es el caso del alquiler de pisos en Barcelona, que ha reflejado bajadas espectaculares en estos últimos años, datos que son un soplo de aire fresco en un ambiente con muy poco nivel de actividad.

El esfuerzo de los especialistas en economía y gestión de recursos han de constituirse como una pieza fundamental en la reorientación y reestructuración del mercado inmobiliario, pero como de costumbre, las necesidades en capital humano e investigación son denostadas y relegadas a un segundo plano, impidiendo una efectividad que se hace imperiosa en una situación como la actual.
En el citado artículo se apunta también que la construcción de viviendas protegidas agravaría la situación puesto que un mercado como el nuestro, con más de un millón de viviendas deshabitadas, está saturado de viviendas de nueva construcción.
Esperemos que las medidas adoptadas y las que puedan venir, sean cada día más efectivas y se reflejen en el día a día de los ciudadanos de a pie
